La relación entre médico y paciente se basa en la confianza y la transparencia, elementos que encuentran su máxima expresión en el consentimiento informado. Descubrir que se ha sometido a un tratamiento sanitario sin haber comprendido plenamente sus riesgos, o peor aún, sin haber recibido las debidas explicaciones, genera una sensación de desorientación y violación de los derechos fundamentales. Como abogado experto en indemnización por daños en Milán, el Abog. Marco Bianucci comprende profundamente la delicadeza de estas situaciones, donde no solo está en juego el resultado clínico de la intervención, sino la libertad de elección del individuo sobre su propia salud.
El consentimiento informado no es una mera formalidad burocrática a cumplir antes de una intervención, sino que representa la legitimación misma del acto médico. La Constitución Italiana (artículos 13 y 32) y la Ley 219/2017 establecen que ningún tratamiento sanitario puede iniciarse o continuarse sin el consentimiento libre e informado de la persona interesada. El médico tiene la obligación jurídica de proporcionar información clara, completa y comprensible sobre el diagnóstico, el pronóstico, los beneficios y los riesgos del tratamiento propuesto, así como sobre las posibles alternativas. La jurisprudencia ha aclarado que la violación de esta obligación constituye una responsabilidad médica autónoma. Esto significa que el paciente tiene derecho a una indemnización no solo si la intervención se realizó mal (error técnico), sino también si la intervención fue técnicamente exitosa pero el paciente no fue informado de los riesgos que luego se materializaron, o si, debidamente informado, habría rechazado el tratamiento. En estos casos, se habla de lesión del derecho a la autodeterminación.
Abordar un caso por falta de consentimiento informado requiere un análisis meticuloso de la documentación clínica y un profundo conocimiento de la jurisprudencia más reciente. El enfoque del Abog. Marco Bianucci, abogado con sólida experiencia en responsabilidad médica en Milán, se distingue por su concreción y atención al detalle. La estrategia del despacho prevé en primer lugar la verificación de la calidad de la información proporcionada: un formulario genérico y preimpreso, firmado apresuradamente, a menudo no es suficiente para probar que el médico ha cumplido con su deber informativo. El despacho colabora con médicos forenses de confianza para determinar si la omisión informativa impidió al paciente tomar una decisión consciente. El objetivo es demostrar el nexo causal entre la falta de información y el perjuicio sufrido, ya sea un daño a la salud o la lesión de la libertad de elegir si someterse o no al tratamiento. Cada caso se trata con la máxima confidencialidad y con el objetivo de obtener la justa compensación para el cliente, priorizando, siempre que sea posible, soluciones extrajudiciales rápidas y eficaces.
Sí, es posible. La jurisprudencia reconoce el derecho a una indemnización por la lesión del derecho a la autodeterminación. Si el paciente demuestra que, de haber sido informado correctamente, habría rechazado la intervención o elegido una terapia diferente, puede tener derecho a una indemnización aunque la intervención se haya realizado correctamente desde el punto de vista técnico.
La carga de la prueba recae en la estructura sanitaria o en el médico. Les corresponde a ellos demostrar que proporcionaron una información completa, clara y exhaustiva. La simple firma en un formulario genérico podría no considerarse prueba suficiente si el documento no describe específicamente los riesgos de la intervención en cuestión.
Generalmente, la responsabilidad del médico y de la estructura sanitaria es de naturaleza contractual. Esto significa que el plazo de prescripción para iniciar una acción de indemnización por daños es de diez años a partir del momento en que el paciente tuvo o debería haber tenido conocimiento del daño y de su relación con la falta de información.
En situaciones de urgencia o emergencia, donde el paciente no está en condiciones de expresar su voluntad y existe un peligro inminente para la vida, el médico puede intervenir en estado de necesidad. Sin embargo, la urgencia debe ser real y documentada; si la intervención era diferible, la obligación de obtener el consentimiento informado sigue siendo válida y vinculante.
Si considera que ha sido sometido a un tratamiento médico sin haber recibido la información adecuada sobre los riesgos y las consecuencias, es fundamental actuar con conocimiento de causa. El Abog. Marco Bianucci está a su disposición en el despacho de Milán, en Via Alberto da Giussano 26, para examinar su documentación y evaluar la existencia de los presupuestos para una solicitud de indemnización. Póngase en contacto con el despacho para concertar una cita y proteger sus derechos en el ámbito médico-legal.