Verse involucrado en un accidente de tráfico es una experiencia traumática, pero descubrir que los dispositivos de seguridad que debían protegernos, como los airbags, no funcionaron, añade un nivel de frustración y peligro inaceptable. Si durante un impacto violento los cojines salvavidas no se activaron, las consecuencias físicas pueden ser mucho más graves de lo previsto. En estas circunstancias, no se trata solo de gestionar las consecuencias del siniestro vial, sino de evaluar una posible responsabilidad del fabricante del vehículo por defecto de fabricación. Como abogado experto en indemnización por daños en Milán, el Abog. Marco Bianucci comprende la delicadeza de estas situaciones, donde la víctima se siente traicionada por la tecnología que debía protegerla.
La normativa italiana, a través del Código del Consumo, prevé una protección específica para los daños causados por productos defectuosos. Un automóvil que no garantiza los estándares de seguridad prometidos, como la activación de los airbags en condiciones de impacto que requerirían su intervención, puede considerarse un producto defectuoso. Sin embargo, demostrar dicho defecto no es automático. La ley exige que el perjudicado pruebe el daño, el defecto y la relación causal entre ambos. No toda falta de apertura constituye un mal funcionamiento: los sensores están calibrados para activarse solo por encima de ciertos umbrales de deceleración o ángulos de impacto. Aquí es donde se vuelve crucial la intervención legal para distinguir entre una dinámica que no preveía la activación y una avería técnica efectiva imputable a la casa constructora.
Abordar un litigio contra grandes casas automovilísticas requiere una estrategia meticulosa y competencias técnicas específicas. El enfoque del Abog. Marco Bianucci, abogado experto en indemnización por daños en Milán, se basa en un análisis técnico preliminar exhaustivo. El despacho colabora con ingenieros cinemáticos y peritos industriales capaces de analizar la centralita del vehículo y reconstruir la dinámica exacta del accidente. El objetivo es demostrar científicamente que, dadas las condiciones del impacto, el airbag debería haberse abierto. La estrategia del Despacho de Abogados Bianucci tiene como objetivo cuantificar no solo el daño biológico derivado del accidente en sí, sino sobre todo el daño diferencial, es decir, aquellas lesiones adicionales o aquel agravamiento que no se habrían producido si el dispositivo de seguridad hubiera funcionado correctamente. Este enfoque riguroso permite sentarse a la mesa de negociaciones o presentarse en juicio con argumentos sólidos y documentados.
No siempre la falta de apertura indica un defecto. Los airbags están diseñados para activarse solo en caso de impactos que superan un cierto umbral de violencia y que ocurren dentro de determinados ángulos (por ejemplo, muchos airbags frontales no se activan en caso de colisión trasera o impacto lateral puro). Es necesaria una pericia técnica para establecer si la falta de activación se debe a la lógica de funcionamiento del sistema o a un mal funcionamiento efectivo de los sensores o de la carga explosiva.
Si se constata el defecto de fabricación, la responsabilidad recae en el fabricante del vehículo (la casa automovilística), de conformidad con el Código del Consumo. Si el coche se compró de segunda mano o ha sufrido reparaciones anteriores, podrían surgir responsabilidades también a cargo del vendedor o de quien haya realizado mantenimientos erróneos en el sistema de seguridad. El Abog. Marco Bianucci analiza cada aspecto de la cadena de responsabilidad para identificar a la contraparte correcta.
Además de la indemnización estándar por el accidente de tráfico (a cargo del seguro del responsable civil), es posible reclamar al fabricante la indemnización por las lesiones físicas agravadas por el mal funcionamiento, el daño moral por el sufrimiento padecido y los daños patrimoniales relacionados con los gastos médicos adicionales o la pérdida de capacidad laboral. Es fundamental distinguir qué daños fueron causados por el impacto y cuáles por el mal funcionamiento del dispositivo.
El derecho a la indemnización por daño de producto defectuoso prescribe a los tres años a partir del día en que el perjudicado tuvo o debió tener conocimiento del daño, del defecto y de la identidad del responsable. Sin embargo, el derecho se extingue si no se ejerce dentro de los diez años posteriores a la puesta en circulación del producto. Dada la complejidad de los plazos, se recomienda consultar a un abogado experto en indemnización por daños lo antes posible para no perder los propios derechos.
Si considera que ha sufrido lesiones debido a la falta de activación de los airbags o a otro defecto de seguridad de su coche, no deje que el tiempo pase. Una evaluación temprana es fundamental para recopilar las pruebas técnicas necesarias. Póngase en contacto con el Abog. Marco Bianucci en el despacho de Milán en Via Alberto da Giussano, 26. Juntos analizaremos la dinámica del evento para comprender si existen los presupuestos para obtener la justa indemnización por el daño sufrido.