La sentencia del Tribunal Supremo de Casación, con la providencia n.º 12282 del 7 de mayo de 2024, ofrece puntos de reflexión significativos sobre el delicado tema de la bigenitorialidad, especialmente en situaciones de separación y divorcio. La Corte acogió el recurso de A.A. contra el decreto de la Corte de Apelación de Nápoles, que había autorizado el traslado de los menores, C.C., D.D. y E.E., a 850 km de distancia de la residencia del padre. Este caso subraya la importancia de garantizar el derecho de los menores a mantener una relación equilibrada y continuada con ambos progenitores.
El caso comienza con la solicitud de B.B. de trasladarse por motivos de trabajo a otra ciudad, con el consiguiente desplazamiento de los hijos. La Corte de Apelación, en primera instancia, acogió esta solicitud sin una evaluación exhaustiva de las consecuencias para la bigenitorialidad. Sin embargo, la Casación destacó que tal decisión no consideraba adecuadamente el derecho del padre a mantener una relación significativa con los hijos, como se prevé en el art. 337-ter c.c.
El derecho del menor a mantener relaciones significativas con ambos progenitores es un principio fundamental, que debe ser tutelado en cada fase del procedimiento de separación.
La Corte acogió el primer motivo de recurso, considerando que el traslado de los menores a una distancia considerable habría obstaculizado las visitas y las interacciones con el padre. La ley italiana, en particular el art. 337-ter c.c., establece que el juez debe adoptar medidas que garanticen el interés moral y material de los menores, teniendo en consideración el derecho a la bigenitorialidad. Además, la Corte subrayó que la falta de una adecuada instrucción y de motivación por parte de la Corte de Apelación hacía ilegítima la decisión tomada en relación con el traslado.
Esta sentencia tiene importantes implicaciones para los padres separados y divorciados. He aquí algunos puntos clave a considerar:
En conclusión, la providencia n.º 12282 de la Casación representa una importante afirmación del derecho a la bigenitorialidad y de la necesidad de proteger los derechos de los menores en caso de traslado. Los jueces deben siempre considerar el impacto de sus decisiones en la vida de los menores, garantizando que estos últimos puedan mantener relaciones significativas con ambos progenitores. Es fundamental que los padres sean conscientes de estos derechos y que se esfuercen por tutelarlos en cada circunstancia.