El sistema judicial italiano, en particular el penal, se enfrenta constantemente al desafío de equilibrar la necesidad de proteger a la colectividad y garantizar la seguridad pública con el derecho a la libertad personal del individuo. En este delicado equilibrio se insertan las medidas cautelares, providencias restrictivas de la libertad que pueden ser dispuestas antes de una sentencia definitiva. La Corte de Casación, con su reciente sentencia n.º 29237 del 11 de junio de 2025 (depositada el 7 de agosto de 2025), ha proporcionado una importante interpretación en materia de presunción de existencia de las exigencias cautelares y de adecuación de la sola prisión provisional, en particular para los delitos del artículo 275, apartado 3, del Código de Procedimiento Penal (c.p.p.). Esta resolución, que tuvo como imputado al Sr. V. L., aclara un aspecto fundamental de nuestro procedimiento penal, con implicaciones significativas para la aplicación de las medidas de privación de libertad.
Antes de adentrarnos en el núcleo de la decisión de la Suprema Corte, es útil dar un paso atrás para comprender el contexto normativo. Nuestro ordenamiento prevé diversas medidas cautelares, la más severa de las cuales es la prisión provisional. Su aplicación está supeditada a la existencia de específicas exigencias cautelares, delineadas por el artículo 274 c.p.p., que buscan evitar el peligro de fuga, la alteración de las pruebas o la reiteración de delitos. Sin embargo, para algunas tipologías de delitos considerados de especial gravedad, el legislador ha introducido "presunciones" que facilitan la aplicación de dichas medidas.
En particular, el artículo 275, apartado 3, c.p.p. establece una presunción relativa de existencia de las exigencias cautelares y de adecuación de la sola prisión provisional para una serie de delitos graves (como, por ejemplo, los de mafia, terrorismo o tráfico de drogas). Esto significa que, para estos delitos específicos, no es necesario que el ministerio público o el juez demuestren detalladamente la existencia de las exigencias cautelares: estas se presumen, salvo prueba en contrario aportada por la defensa.
La sentencia de la Casación n.º 29237/2025, emitida por la Sección 4, con Presidente E. S. y ponente M. T. A., se pronunció sobre un recurso presentado contra una decisión del Tribunal de la Libertad de Catania. El eje de la cuestión radicaba precisamente en la interpretación y aplicación del artículo 275, apartado 3, c.p.p., y en particular el papel del tiempo transcurrido desde el hecho delictivo.
En materia de medidas cautelares, la presunción relativa de existencia de las exigencias cautelares y de adecuación para su satisfacción de la sola prisión provisional, sancionada por el art. 275, apartado 3, cod. proc. pen., es prevalente, por ser especial, respecto a la previsión de la norma general del art. 274 cod. proc. pen., de modo que tal presunción comporta la existencia, salvo prueba en contrario, no deducible del solo factor constituido por el transcurso del tiempo, de los caracteres de actualidad y de concreción de la peligrosidad persistente.
Esta máxima es de fundamental importancia. Analicemos sus puntos clave:
La cuestión de la relación entre las presunciones cautelares y el transcurso del tiempo no es nueva en el panorama jurisprudencial. La misma sentencia n.º 29237/2025 hace referencia a numerosas máximas anteriores, tanto conformes (como la n.º 21900 de 2021 o la n.º 6592 de 2022) como disconformes (por ejemplo, la n.º 16867 de 2018 o la n.º 31614 de 2020). Esto evidencia un recorrido evolutivo de la jurisprudencia, que ha buscado definir los contornos de una aplicación equilibrada de la ley.
La posición de la Casación, con esta sentencia, parece querer consolidar un criterio que busca garantizar una mayor firmeza en la aplicación de las medidas cautelares para los delitos más graves, considerando que la peligrosidad social de quien comete tales delitos no desaparece automáticamente con el paso del tiempo. Será tarea de la defensa demostrar, con elementos concretos y no genéricos, un efectivo y radical cambio de la situación personal del imputado tal que excluya la persistencia de las exigencias cautelares, más allá de la mera sucesión temporal.
La sentencia n.º 29237/2025 de la Corte de Casación representa un punto de referencia importante para la interpretación y aplicación de las medidas cautelares personales, en particular para los delitos del artículo 275, apartado 3, c.p.p. Reiterando la prevalencia de la presunción especial y la irrelevancia del mero transcurso del tiempo para excluir la peligrosidad, la Suprema Corte refuerza el sistema cautelar para delitos de elevado alarma social. Para los profesionales del derecho y para los ciudadanos, es fundamental comprender que, en estos contextos, la batalla por la libertad personal requiere una atenta y puntual alegación de elementos probatorios que superen la presunción legal, mucho más allá del simple correr de las manecillas del reloj. Un enfoque que busca proteger a la colectividad, pero que impone a la defensa una carga probatoria significativa para hacer valer las razones del imputado.