Afrontar una separación o un divorcio es un camino emocionalmente complejo, durante el cual nos confiamos totalmente a la competencia de los profesionales encargados de proteger nuestros intereses. Cuando esta confianza es traicionada por errores, omisiones o estrategias gravemente negligentes durante la fase de mediación o negociación asistida, las consecuencias económicas y existenciales pueden ser devastadoras. Como abogado experto en indemnización por daños en Milán, el Abog. Marco Bianucci comprende profundamente que un acuerdo inicuos no es solo un documento legal mal redactado, sino una hipoteca sobre el futuro del cliente. La mala praxis en la mediación familiar se produce cuando el profesional, incumpliendo sus deberes de diligencia cualificada, induce al cliente a aceptar condiciones que nunca habría suscrito si hubiera sido correctamente informado o asistido.
La normativa italiana prevé instrumentos específicos para proteger a quienes han sufrido un daño a causa de una asistencia profesional inadecuada. No se trata simplemente de no haber obtenido el resultado esperado, sino de haber sufrido un perjuicio directo a causa de una conducta imperita o negligente. A menudo, los clientes acuden al despacho tras darse cuenta, con el paso del tiempo, de que los acuerdos alcanzados en sede de separación de mutuo acuerdo o mediación han generado desequilibrios económicos insostenibles, pérdidas patrimoniales injustificadas o la renuncia a derechos indisponibles. La intervención de un abogado competente en materia de responsabilidad civil se vuelve, por tanto, esencial para analizar lo sucedido y evaluar la existencia de los presupuestos para una acción indemnizatoria.
En nuestro ordenamiento, la responsabilidad del abogado o del mediador es, por regla general, una responsabilidad de medios y no de resultado. Sin embargo, esto no exime al profesional del deber de ejecutar el mandato con la diligencia requerida por la naturaleza de la actividad ejercida, como establece el artículo 1176, segundo párrafo, del Código Civil. Cuando hablamos de mediación familiar y negociación asistida, el error profesional puede adoptar diversas formas: desde la falta de detección de activos patrimoniales relevantes hasta la errónea cuantificación de las pensiones de mantenimiento, pasando por la superficial evaluación de las consecuencias fiscales de una transferencia inmobiliaria. La jurisprudencia ha aclarado en numerosas ocasiones que el profesional tiene un preciso deber de información y disuasión: debe, es decir, desaconsejar al cliente emprender acciones o suscribir acuerdos manifiestamente perjudiciales.
Para poder actuar eficazmente en juicio y solicitar una indemnización, es necesario demostrar tres elementos fundamentales: la conducta culposa del profesional, la existencia de un daño cierto y efectivo, y el nexo de causalidad entre el error cometido y el daño sufrido. En otras palabras, hay que probar que, si el profesional hubiera actuado con la debida diligencia, el cliente no habría sufrido ese perjuicio económico. Se trata de una materia extremadamente técnica que requiere un análisis riguroso de la documentación previa y un profundo conocimiento tanto del derecho de familia como de las normas sobre responsabilidad civil.
El Abog. Marco Bianucci, abogado experto en indemnización por daños en Milán, aborda los casos de mala praxis en la mediación familiar con un enfoque analítico y meticuloso. En el Despacho de Abogados Bianucci en via Alberto da Giussano 26, cada nuevo caso comienza con una fase de estudio en profundidad (