Cada vez más parejas eligen construir un camino de vida juntas sin casarse. Esta decisión, sin embargo, no debe traducirse en una falta de protecciones legales. Comprender cómo proteger a su pareja y regular los aspectos patrimoniales de la vida en común es un acto de responsabilidad y previsión. El contrato de convivencia, introducido por la Ley Cirinnà (n. 76/2016), representa el instrumento jurídico fundamental para las parejas de hecho que desean definir con claridad sus relaciones económicas y personales, previniendo potenciales conflictos futuros. Confiar en un abogado experto en derecho de familia en Milán, como el abogado Marco Bianucci, es el primer paso para construir un acuerdo sólido y a medida.
El contrato de convivencia es un acuerdo escrito a través del cual dos personas mayores de edad, unidas establemente por vínculos afectivos de pareja y de recíproca asistencia moral y material, no vinculadas por relaciones de parentesco, afinidad o adopción, por matrimonio o por una unión civil, pueden regular las relaciones patrimoniales relativas a su vida en común. Para ser válido, el contrato debe redactarse en forma escrita, bajo pena de nulidad, mediante escritura pública o escritura privada autenticada por un notario o un abogado. Este último se encargará luego de transmitirlo al registro civil del municipio de residencia de los convivientes para su inscripción.
La flexibilidad es una de las principales ventajas de este instrumento. El contrato puede personalizarse para responder a las necesidades específicas de cada pareja, definiendo con precisión aspectos cruciales de la vida en común. Entre los puntos que se pueden regular se incluyen la designación de la residencia común, las modalidades de contribución a las necesidades de la vida cotidiana en proporción a los bienes y la capacidad de trabajo de cada uno, y la elección del régimen patrimonial de la comunidad de bienes, modificable en cualquier momento. Esto permite gestionar con transparencia el patrimonio acumulado durante la convivencia, evitando incertidumbres en caso de cese de la relación.
La redacción de un contrato de convivencia no es un mero ejercicio burocrático, sino un análisis profundo de la dinámica de pareja y sus proyecciones futuras. El enfoque del abogado Marco Bianucci, abogado experto en derecho de familia en Milán, se basa en la escucha activa y la prevención. El objetivo es traducir las voluntades y expectativas de los convivientes en cláusulas claras, equitativas y legalmente inatacables. El despacho se encarga de analizar la situación patrimonial, identificar las áreas de potencial criticidad y proponer soluciones que garanticen serenidad y protección a ambos miembros de la pareja, tanto durante la convivencia como en la eventualidad de su conclusión.
En ausencia de un contrato de convivencia, la terminación de la relación puede generar complejas controversias. Se vuelve difícil, por ejemplo, demostrar los propios derechos sobre la casa propiedad de uno solo de los miembros de la pareja, aunque el otro haya contribuido económicamente a los gastos. Del mismo modo, la división de los bienes adquiridos juntos o la devolución de sumas de dinero prestadas pueden convertirse en fuente de largos y costosos litigios. El contrato previene estos problemas, estableciendo de antemano las reglas a seguir.
No, son dos institutos jurídicos distintos con efectos diferentes. El contrato de convivencia regula principalmente los aspectos patrimoniales y algunos derechos personales, como la asistencia en caso de enfermedad. Sin embargo, no confiere el estatus de cónyuge ni los derechos que de él se derivan, como la pensión de viudedad o los derechos sucesorios automáticos. Para atribuir al miembro de la pareja una cuota de su patrimonio en caso de fallecimiento es necesario redactar un testamento.
Absolutamente sí. El contrato de convivencia es un instrumento dinámico que puede ser modificado o resuelto en cualquier momento. Las modificaciones o la resolución consensuada deben realizarse con la misma forma escrita requerida para su estipulación. Esto permite adecuar el acuerdo a los cambios de la vida en pareja, como la adquisición de un inmueble o el surgimiento de nuevas necesidades económicas.
Definir hoy las reglas de su vida en común significa proteger su mañana. Si desea comprender plenamente las oportunidades ofrecidas por el contrato de convivencia y redactar un acuerdo que refleje fielmente sus necesidades, puede dirigirse al Despacho de Abogados Bianucci. El abogado Marco Bianucci está a su disposición en la sede de Milán, en via Alberto da Giussano 26, para ofrecerle una consulta clara y estratégica y asistirle en la redacción de un contrato a medida para su futuro.